10.3.08

Pérdidas. Parte II

Ya que no doy muchas descripciones de los personajes o las razas, decidí poner un dibujo del personaje que haya hecho en el pasado, o un personaje parecido que haya encontrado en google images.



Hmm... gracias por el café, lo necesitaba... bien, ¿por dónde iba? Ah, sí, recuperé el control. El director me había asignado esa misión y tenía que cumplirla. En frente mío, estaba esa gran caida sobre la cual flotaba Shift, quién no hacía nada en este momento. A mi izquierda, el capitán, Riogo, Razor, Cid y Steiner peleaban inútilmente contra Condena. A mi derecha, Titus y Argos intentaban que los demonios no nos ataquen de espaldas.

“¡Flatley!” Grité nuevamente y el burmeciano llegó a mi posición con un gran salto, “Tenemos que llegar a la enfermería y evacuar ahora, ayuda a los que estan abajo a subir.”, el dragonita asintió con la cabeza y se volvió a lanzar a la caida con su lanza.

Comuniqué ese mismo mensaje a los que peleaban sin éxito con Condena, e hice todo lo posible para cerrar la herida de Xheilie, la cual finalmente dejó de sangrar pero la dejó debilitada. Por el rabillo del ojo vi algo muy grande y volteé a ver qué era. Botto apareció de abajo, sostenido por Flatley y Smoky, en sus hombros llevaba a Shara Finx y a Glorfindel, ambos sin conocimiento.

Retrocedimos, Condena parecía estar divirtiéndose porque en ningún momento se puso a pelear seriamente. Shift parecía empezar a comprender nuestras intenciones y no dejaba de mirarme, yo sabía que al primer movimiento brusco iba a reaccionar.

Me quedaban tres hechizos cegadores, intenté tenerlos listos. Cid me miró y le asentí con la cabeza, le respondí. Disparó dos veces hacia Shift y luego cargó contra Condena, aproveché la distracción para conjurar ese hechizo tres veces en la maldita druida, mientras la katana de Cid torpemente mantenía distraída a las dos largas hojas de la destructora. “¡A la enfermería! ¡Ahora!” Grité yo, y todos obedecieron, menos Cid, que tras pocos segundos de combate, ya había recibido una importante estocada en el abdomen. Shift había sido cegada definitivamente, ya que ahora lanzaba poderosos conjuros para todos lados que hacían temblar toda la estructura.

Llegamos a la enfermería donde había cuatro sanadoras y los siete Lynwood, algunos vivos y otros muertos hace algún tiempo, pero por algún motivo, sin descomponerse. “Bien, Argos, sacanos de acá,” le dije, y sin dudarlo, empezó a abrir un portal. Escuchaba la risa de Condena que se acercaba.

“Yo la detengo,” dije, “ustedes vayan.”, el capitán parecía dispuesto a refutar “Ustedes son más importantes, tienen una misión.” Sin esperar a que me respondan, salí corriendo de la habitación mientras veía a Condena acercarse caminando. Nunca pude dominar el hechizo Artema, la quintesencia del daño sagrado, pero decidí intentarlo, levanté mis manos hacia ella y me respondió con una sonrisa. Una explosión enorme de luz blanca que destruyó las paredes del pasillo, todos los cimientos rotos volaron hacia mí. Ella los controlaba para que me atacaran con vida propia, no sabía que tenía esa habilidad.

Entonces debe haber visto el portal en la enfermería, porque los pedazos de estructura dejaron de atacarme y Condena corría ahora hacia adentro. Cuando llegó hacia mí, intentó cortarme a la mitad sin mirarme, si no me hubiese tirado al piso, lo hubiese logrado. Agarré su pie para detenerla pero me arrastró como si ni siquiera me hubiese notado. Todos los Lynwood y las curanderas habían entrado al portal, junto con los principales héroes, menos Argos quien se disponía a entrar mientras se acercaba Condena a gran velocidad. “¡Argos!” Grité, cuando volteó, la demonio estaba a punto de saltar al portal, Argos lo cerró inmediatamente haciendo que el monstruo impactara con fuerza contra la pared. Aprovechamos ese momento para correr fuera de la enfermería hacia los corredores.

El director tenía ahora una ametralladora enorme y disparaba con certeza a los demonios que se avecinaban. Condena saldría en cualquier momento del pasillo de donde habíamos salido nosotros y no estaría nada feliz por el escape de los Lynwood. Yo lo sabía, estas serían nuestras últimas acciones, nos agrupamos.

Argos era un humano, negro, su especialidad era la transportación; Flatley, un dragoon burmeciano, podía saltar varios metros; Cid Summer estaba herido, tenía su katana y su revólver siempre en alto; Xheilie, la sniper viera empezaba a recuperar fuerzas, llevaba con ella el cuerpo inmóvil del pequeño Glorfindel; Botto, el enorme Seeq tenía su garrote preparado junto a su amigo Titus, el monje Bangaa; se acercaron algunos alumnos y SeeDs sin nombre, no quedaban demonios, por lo menos no a la vista, sin embargo nadie tenía la sensación de comodidad que debería haber al ganar una batalla de estas magnitudes.

Nos preparamos para la segunda oleada que ya se podía oler.

“Necesito que hagas algo importante, Mawreen,” Dijo el director, me miró a los ojos y podía notar desesperación en los suyos, “Esta es la llave de Skyblade, Gemini y los otros deberían tenerlo, es vital para que terminen su misión”, me entregó una tarjeta magnética, Skyblade era la nave principal de Xhy Garden, su armamento y coraza eran pobres, pero su velocidad era incomparable, apenas puse mi mano en la tarjeta, el techo estalló.

Comenzaron a entrar esos malditos demonios voladores, los waltzers, y, como era de esperarse, su jefe Jörn. Condena salió del pasillo caminando mientras Shift retomaba altura. Ahora eran tres héroes de su bando contra cientos de “no-names”, yo incluída. Ahora, había ciertas tensiones... digamos... especiales entre algunos de los nuestros y esos jefes. Xheilie había jugado con Condena y no creo que la maldita pueda perdonar algo así, Titus fue uno de los principales responsables de la derrota de Jörn en la batalla de Theed, y podía notar algo entre Cid y Shift, ya que ella había adoptado la forma de su fallecida novia, dos veces.

Yo hice que Jörn se quemara con su propia magia, dejé ciega a Shift por un tiempo y fui la responsable de que Condena no se pueda colar en el portal. Oh sí, estaba fregada.

Mientras los waltzers volaban hacia los alumnos, quienes disparaban balas, flechas, hechizos y una infinidad de objetos extraños, los que estabamos agrupados arriba empezamos a correr en dirección al hangar. No aspiraba a llegar sin problemas, de hecho todo lo contrario, pero mientras más distancia pudiéramos abarcar sin encontrarlos, sería mejor para todos.

Mientras corría, ví que Shift ahora volaba a mi velocidad, a sólo unos metros de distancia, me miraba a los ojos con una sonrisa, claramente ya no estaba cegada. Levantó sus manos, esperaba un hechizo así que conjuré mi burbuja reflectora para devolverle lo que sea que me lanzara, sin embargo lanzó el hechizo al suelo alrededor nuestro, no pude devolver eso. Se engendraron muchos demonios en el acto, bajo nuestros pies, nos hicieron caer al suelo.

Estaba lista para jugarme, era todo o nada, tenía que realizar una explosión sagrada que abarcara el área en dónde nos encontrábamos, un hechizo enorme que no dañe a mis amigos pero sí a los demonios. Nunca había realizado antes algo así, pero podía intentarlo, y sonaba factible. Empecé a concentrarme mientras la batalla explotaba a mis alrededores.

Algo interrumpió mi concentración, un zumbido poderoso que se intensificaba. Condena venía a una velocidad increíble, algunos alumnos se dieron vuelta y intentaron atacarla inúltilmente, ella los mató con demasiada facilidad, cuando llegó a mí, lanzó un espadazo hacia mi cara que intenté esquivar, casi con éxito, sentí, casi en cámara lenta, como su espada cortaba parte de mi ceja (mis ojos estaban fuertemente cerrados), el corte seguía por mi mejilla, sentí como si mi ojo hubiese estallado. Caí al suelo, el dolor no me dejó hacer nada más que quedarme tirada y esperar a que me mate por fin, pero después de unos segundos, no me había vuelto a atacar, intenté abrir mis ojos. Mi ojo derecho se abrió sin problemas, pero intentar abrir el izquierdo fue un dolor incluso más intenso que el del corte, no podía ver absolutamente nada y esperaba que fuera por la sangre agolpada.

Nadie me atacaba, Condena parecía estar peleando contra Xheilie y Cid, no me molesté en ver a los otros, sólo me senté contra la pared. Intenté usar mis hechizos de sanar en mi ojo, pero no funcionaban bien, seguía sin poder ver.

Entonces apreté mi pobre herido ojo con mucha fuerza, lo hundí fuerte dentro de mi cabeza y me aseguré que la herida estuviera cerrada y apliqué el mejor hechizo que pude disparar de mis dedos. El dolor me hizo llorar aunque mi cara estaba demasiado llena de sangre para que se notara. El corte dejó de sangrar, abrí mi ojo y petaneé un par de veces, veía muy borroso pero parecía funcionar.

Bañada en mi propia sangre, regresé a la batalla, tuve que cerrar mi ojo izquierdo porque solo me confundía. Ví como Condena comenzaba a cortar a Argos por la mitad de la cintura, él se transportó en el acto, solo espero que a donde sea que fue, haya llegado en una pieza... literalmente.

0 laralalalala's: