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27.3.08

Pérdidas. Parte III

Ahí estaba yo, con mi visión tan reducida, peleando en un pasillo por el cual deberíamos estar corriendo. Donde sea que miraras había demonios y waltzers, peleando contra cada vez menos alumnos, y la maldita Condena que nos estaba dando una buena paliza.

Volteé al escuchar un grito ahogado, el director estaba en el suelo, siendo agarrado de las piernas y morido por... ¡Los mismos alumnos del Garden! Esos que habían muerto en combate, ahora volvían como muertos vivientes para el equipo contrario. Obra de Jörn, si tuviera que adivinar.

"¡Cid!¡Mawreen!" Gritó él, pero nosotros dos estábamos tiesos, paralizados por el miedo, estaba siendo horriblemente mordido y nunca podríamos llevarlo a una iglesia a tiempo, no ibamos a poder evitar que se transformara en otro maldito zombie. Zombies... era lo único que faltaba, ¿No? Podrían haber entrado tres wyrms de hielo gigantes y no me hubiese sorprendido.

Cid miró a los alumnos, no lucían como zombies, lucían como personas, personas gravemente heridas, pero personas. Llevaban el uniforme del Garden y en sus ojos había humanidad. Era incluso más horrible que ver a un zombie putrefacto y sarnoso. Cid cerró sus ojos un momento y levantó su revólver, respiró hondo y apuntó hacia uno de ellos... ¡Bam!, le voló la cabeza... lentamente apuntó a otro... ¡Bam!... no fue algo rápido, ni algo agradable, Cid lentamente volvía a matar a todos nuestros compañeros muertos, una lágrima caía por su mejilla cada vez que disparaba. En un minuto, todos los alumnos estaban tirados en el suelo, destruídos. El director, con mucha dificultad, se puso de pie.


"Cid... sabés lo que te voy a pedir..." Dijo el director, mirándolo fijamente a los ojos.

"¡No! ¡Jamás! ¡No voy a hacer eso!" Gritó él, tan fuerte que supuse que Shift y Jörn estarían mirándolo como una telenovela.

"Aceptalo... ya no tengo salvación." Dijo suavemente, luego tosió con fuerza.

"No diga eso, señor, lo llevaremos a una iglesia y lo recuperarán, ya verá." Se mentía Cid.

"Cid... nunca llegaríamos, lo sabés... empiezo a perderme, una nueva conciencia va a apoderarse de mí..." Exclamó el director más asustado.

"Combátala, usted puede..." Cid ya no sabía que decir.

"Cid Summer. Quiero morir siendo yo mismo y no un maldito muerto viviente, ya le avisé a los otros Gardens de la invasión, mi Garden no existe, mi rol terminó, al menos quiero morir con algo de dignidad."

Ambos quedaron en silencio, finalmente Cid dijo

"¿Dónde?"

"Solamente funciona si es en la cabeza, lo sabés" Dijo el director.

Levantó su arma, su mano temblaba tanto que temía que iba a disparar a cualquier lado. Lloraba, y yo también lo hacía.

"Cid, Mawreen, su misión es más grande, no sólo tienen que llevarles la nave, ustedes dos tienen que sobrevivir y ayudar a terminar esto, tienen el potencial. Ha sido un placer trabajar con ustedes, aunque haya sido por tan poco tiempo."

"Ha sido un placer trabajar con usted, director." Dijo Cid entre sollozos, su mano dejó de temblar, apuntó con firmeza a su frente y disparó. Nos quedamos en silencio, aunque fue sólo un instante, todavía estábamos en guerra, y un grito llamó nuestra atención.

Titus estaba en el suelo, Shift había adoptado su forma de mantis gigante y estaba apuñalando al monje repetidamente con sus enormes guadañas. Con cada impacto Titus pegaba un grito que no creo que alguna vez olvide, era horrible. Xheilie abandonó su combate con Condena de inmediato y lanzó una flecha hacia el insecto gigante, impactó directo en su cuello y retrocedió, ella y Botto fueron hacia Titus, dejándo a Condena contra Flatley y algunos inexpertos alumnos.

Titus estaba muerto, definitivamente, cuando ellos dos se acercaron no tuvieron que fijarse dos veces para saberlo. Xheilie cayó de rodillas, parecía devastada. Botto en cambió rugió algo intraducible, pero parecía provenir del mismo infierno, y se abalanzó contra la mantis gigante, sin su garrote, solo golpeándola con sus enormes puños, el insecto cayó y Botto siguió golpeando, retomó la forma de mujer, la forma de Shift, pero eso no detuvo al salvaje Seeq que había perdido a su mejor amigo, siguió golpeando a la maldita y me encantó verla sangrar.

Estuve algunos segundos alucinada con eso, hasta que decidí mirar que pasaba con Condena. Para mi horror, vi a Flatley en el suelo sangrando, junto a cinco alumnos en el mismo estado, pero no ví a la perra. Volteé.

Lo primero que ví fue un demonio horrible, agarró mi mano derecha y tironeó, haciéndome soltar mi mazo, hice fuerza para soltarme, pero no pude, era más fuerte. Entonces sucedió...

Fue Condena, fue esa maldita perra, fue la maldita mujer monstruo con sus espadas gigantes. Pasó volando como un rayo y fue tan rápido que ni lo sentí, ¡zas!, pero al segundo empezó a brotar sangre y el dolor era incomparable. Empecé a gritar mientras veía dónde terminaba mi brazo y empezaba una cascada de sangre. Y ese maldito demonio tenía el resto de mi brazo y comenzó a devorarlo, caí al suelo, no tenía mucho más que hacer, era demasiado dolor.

Me senté en el suelo e intenté no ser presa del pánico, lo que parecía una tarea imposible. Conté hasta 10... hasta 20... hasta 50... hasta 100. Apreté con fuerza el muñón y concentrándome todo lo que pude, lancé sobre ese punto el mejor hechizo de curación que logré. Al menos el muñón dejó de sangrar. Retomé aire y me puse de pie, conjuré un hechizo sagrado para liquidar al demonio y recuperar mi brazo, pero estaba arruinado, el demonio había comido bien... era inútil.

Perra, iba a conjurarle un artema, no me importaba quién estuviera cerca,miré hacia su dirección. Cid estaba tumbado en el suelo, tenía unas heridas importantes, lo mismo con Xheilie. Condena se dirigía a Botto, quien estaba empezando a cansarse de golpear a Shift. En cuanto vi mi oportunidad, canalicé toda mi energía en un último artema, fue una hermosa explosión de luz blanca.

Cuando la luz desapareció, Condena parecía molesta, y algo adolorida, miró hacia los costados, Cid estaba de pie, Xheilie había desaparecido, Condena me miró, pero no hizo nada, solo sonreía. “¡Mawreen, abajo!” Gritó Cid entonces, y no dudé en hacerle caso, me tiré al suelo mientras una bola de fuego enorme pasaba sobre mi cabeza, el hechizo siguió su curso, Condena lo esquivó con facilidad e impactó en una pared lejana. Cid tiró tres tiros que pasaron muy cerca mio, al maldito mago Jörn que al parecer estaba atrás mio. Corrió hacia esa dirección.

Condena se acercaba a mí, ya no sonreía, yo estaba exhausta, no podía hacer más nada, estaba a su merced. Se acercaba caminando muy tranquila la perra, creo que nunca me alegró nada en la vida como ver como una katana salía de entre sus pechos, luego se retraía y volvía a apuñalarla en el abdomen. Xheilie saltó entonces de atrás y la agarró de los brazos, pateó la espada, que se insertó más adentro. Soltó sus brazos y agarró su cabeza, ¡Krack!, su cuello se quebró con un ruido hermoso, su cabeza terminó mirando sus espaldas, mirando la terrible y letal ira de la viera directamente a los ojos.

Xheilie saltó hacia mí, esa fue mi primera impresión, en realidad se dirigía hacia el mago. Cuando pasó por al lado mio pude ver el frenesí en sus ojos, ya no era ella misma. Cuando me di vuelta, Xheilie ya tenía al mago contra el suelo, mientras Cid vaciaba su cargador en él, luego recargó y volvió a vaciar el cargador, recargó nuevamente, pero miró al mago deshecho en el suelo y guardó su arma.

Algunos alumnos se acercaron a nosotros, todavía quedaban muchos demonios. Cid tenía muchos cortes y Xheilie estocadas importantes, ambos parecían estar en estado crítico. Los alumnos también estaban heridos.

Nos disponíamos a seguir adelante, estábamos cerca del hangar, Botto estaba más adelante sobre Shift, que no respondía, una oleada de demonios vino de esa dirección, Botto peleó pero no pudo sacárselos de encima, se movía torpemente para todos lados, retrocedió hasta apoyarse contra la baranda, la cual cedió ante su peso y cayó junto con todos los demonios. Fue una larga caida, y no nos atrevimos a mirar, pero el sonido fue horrible.

Avanzamos lentamente, todos carecían de movilidad y yo de energías para curarlos, cuando pasamos por al lado de Condena, Cid disparó cuatro veces a su cuerpo inerte, hizo lo mismo cuando pasamos por al lado de Shift.

Llegamos al hangar, subimos a esa nave que ustedes vieron, Cid dijo que tenía una idea de cómo pilotear, despegamos sin problemas. En la nave estábamos Cid, Xheilie, cinco alumnos y Glorfindel, o, mejor dicho, el cuerpo de Glorfindel que estaba muerto hace un tiempo ya, pero lo encontré en el camino y pensé que por lo menos podría tener un entierro digno.

No todo termina ahí, nos encontrábamos nosotros tres en la cabina y los alumnos entraron algo raros... a Cid no le costó darse cuenta de lo que sucedía y esta vez no lo dudó antes de ponerle un balazo en la cabeza a cada uno de ellos. Su mano temblaba, su ropa y el suelo estaban cubiertos de sangre... Xheilie se movía muy poco, había perdido demasiada sangre y creo que los dos tenían órganos dañados, Cid se desmayó al volante y la nave impactó contra el suelo, fue ahí cuando ustedes nos encontraron. Nos cargaron a mí y a Xheilie y nos llevaron afuera de la nave. Luego salieron Riogo y Steiner de la cabina, sin Cid, dijeron que se quedó sólo, con el revólver listo por si pasaba algo.

Bang. Todos sabíamos qué había pasado, pero nadie sabía por qué. Tal vez Cid sabía que sus heridas estaban muy mal y, al igual que Xheilie, no ibamos a poder salvarlo. Tal vez no pudo soportar la culpa por haber tenido que acabar con el director y todos esos alumnos. Tal vez se sintió culpable por confiar en Shift, que había tomado la forma de Eve... Eve... me gusta pensar que se reunió con ella ahora... estoy seguro que ellos están arriba mirando. Cid e Eve, felices juntos, alentándonos, con Botto y Titus, que combaten eternamente, con Glorfindel y Cherubael, que se están divirtiendo juntos una vez más, con Xheilie y Flatley, con el sabio Argos, con Charlie Lynwood, el director Morrow, el director Robbins, todos los alumnos y graduados de Theed y Xhy que cayeron en las invasiones. Quiero creer que todos ellos confían en que terminemos esa misión, que su muerte no haya sido en vano, que todas estas pérdidas valgan algo, que cuando un día nosotros lleguemos a ese reino, lo hagamos sonrientes y victoriosos y podamos decirles que fue gracias a ellos que el imperio cayó, que los demonios volvieron de donde salieron y la tierra está en paz una vez más.


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10.3.08

Pérdidas. Parte II

Ya que no doy muchas descripciones de los personajes o las razas, decidí poner un dibujo del personaje que haya hecho en el pasado, o un personaje parecido que haya encontrado en google images.



Hmm... gracias por el café, lo necesitaba... bien, ¿por dónde iba? Ah, sí, recuperé el control. El director me había asignado esa misión y tenía que cumplirla. En frente mío, estaba esa gran caida sobre la cual flotaba Shift, quién no hacía nada en este momento. A mi izquierda, el capitán, Riogo, Razor, Cid y Steiner peleaban inútilmente contra Condena. A mi derecha, Titus y Argos intentaban que los demonios no nos ataquen de espaldas.

“¡Flatley!” Grité nuevamente y el burmeciano llegó a mi posición con un gran salto, “Tenemos que llegar a la enfermería y evacuar ahora, ayuda a los que estan abajo a subir.”, el dragonita asintió con la cabeza y se volvió a lanzar a la caida con su lanza.

Comuniqué ese mismo mensaje a los que peleaban sin éxito con Condena, e hice todo lo posible para cerrar la herida de Xheilie, la cual finalmente dejó de sangrar pero la dejó debilitada. Por el rabillo del ojo vi algo muy grande y volteé a ver qué era. Botto apareció de abajo, sostenido por Flatley y Smoky, en sus hombros llevaba a Shara Finx y a Glorfindel, ambos sin conocimiento.

Retrocedimos, Condena parecía estar divirtiéndose porque en ningún momento se puso a pelear seriamente. Shift parecía empezar a comprender nuestras intenciones y no dejaba de mirarme, yo sabía que al primer movimiento brusco iba a reaccionar.

Me quedaban tres hechizos cegadores, intenté tenerlos listos. Cid me miró y le asentí con la cabeza, le respondí. Disparó dos veces hacia Shift y luego cargó contra Condena, aproveché la distracción para conjurar ese hechizo tres veces en la maldita druida, mientras la katana de Cid torpemente mantenía distraída a las dos largas hojas de la destructora. “¡A la enfermería! ¡Ahora!” Grité yo, y todos obedecieron, menos Cid, que tras pocos segundos de combate, ya había recibido una importante estocada en el abdomen. Shift había sido cegada definitivamente, ya que ahora lanzaba poderosos conjuros para todos lados que hacían temblar toda la estructura.

Llegamos a la enfermería donde había cuatro sanadoras y los siete Lynwood, algunos vivos y otros muertos hace algún tiempo, pero por algún motivo, sin descomponerse. “Bien, Argos, sacanos de acá,” le dije, y sin dudarlo, empezó a abrir un portal. Escuchaba la risa de Condena que se acercaba.

“Yo la detengo,” dije, “ustedes vayan.”, el capitán parecía dispuesto a refutar “Ustedes son más importantes, tienen una misión.” Sin esperar a que me respondan, salí corriendo de la habitación mientras veía a Condena acercarse caminando. Nunca pude dominar el hechizo Artema, la quintesencia del daño sagrado, pero decidí intentarlo, levanté mis manos hacia ella y me respondió con una sonrisa. Una explosión enorme de luz blanca que destruyó las paredes del pasillo, todos los cimientos rotos volaron hacia mí. Ella los controlaba para que me atacaran con vida propia, no sabía que tenía esa habilidad.

Entonces debe haber visto el portal en la enfermería, porque los pedazos de estructura dejaron de atacarme y Condena corría ahora hacia adentro. Cuando llegó hacia mí, intentó cortarme a la mitad sin mirarme, si no me hubiese tirado al piso, lo hubiese logrado. Agarré su pie para detenerla pero me arrastró como si ni siquiera me hubiese notado. Todos los Lynwood y las curanderas habían entrado al portal, junto con los principales héroes, menos Argos quien se disponía a entrar mientras se acercaba Condena a gran velocidad. “¡Argos!” Grité, cuando volteó, la demonio estaba a punto de saltar al portal, Argos lo cerró inmediatamente haciendo que el monstruo impactara con fuerza contra la pared. Aprovechamos ese momento para correr fuera de la enfermería hacia los corredores.

El director tenía ahora una ametralladora enorme y disparaba con certeza a los demonios que se avecinaban. Condena saldría en cualquier momento del pasillo de donde habíamos salido nosotros y no estaría nada feliz por el escape de los Lynwood. Yo lo sabía, estas serían nuestras últimas acciones, nos agrupamos.

Argos era un humano, negro, su especialidad era la transportación; Flatley, un dragoon burmeciano, podía saltar varios metros; Cid Summer estaba herido, tenía su katana y su revólver siempre en alto; Xheilie, la sniper viera empezaba a recuperar fuerzas, llevaba con ella el cuerpo inmóvil del pequeño Glorfindel; Botto, el enorme Seeq tenía su garrote preparado junto a su amigo Titus, el monje Bangaa; se acercaron algunos alumnos y SeeDs sin nombre, no quedaban demonios, por lo menos no a la vista, sin embargo nadie tenía la sensación de comodidad que debería haber al ganar una batalla de estas magnitudes.

Nos preparamos para la segunda oleada que ya se podía oler.

“Necesito que hagas algo importante, Mawreen,” Dijo el director, me miró a los ojos y podía notar desesperación en los suyos, “Esta es la llave de Skyblade, Gemini y los otros deberían tenerlo, es vital para que terminen su misión”, me entregó una tarjeta magnética, Skyblade era la nave principal de Xhy Garden, su armamento y coraza eran pobres, pero su velocidad era incomparable, apenas puse mi mano en la tarjeta, el techo estalló.

Comenzaron a entrar esos malditos demonios voladores, los waltzers, y, como era de esperarse, su jefe Jörn. Condena salió del pasillo caminando mientras Shift retomaba altura. Ahora eran tres héroes de su bando contra cientos de “no-names”, yo incluída. Ahora, había ciertas tensiones... digamos... especiales entre algunos de los nuestros y esos jefes. Xheilie había jugado con Condena y no creo que la maldita pueda perdonar algo así, Titus fue uno de los principales responsables de la derrota de Jörn en la batalla de Theed, y podía notar algo entre Cid y Shift, ya que ella había adoptado la forma de su fallecida novia, dos veces.

Yo hice que Jörn se quemara con su propia magia, dejé ciega a Shift por un tiempo y fui la responsable de que Condena no se pueda colar en el portal. Oh sí, estaba fregada.

Mientras los waltzers volaban hacia los alumnos, quienes disparaban balas, flechas, hechizos y una infinidad de objetos extraños, los que estabamos agrupados arriba empezamos a correr en dirección al hangar. No aspiraba a llegar sin problemas, de hecho todo lo contrario, pero mientras más distancia pudiéramos abarcar sin encontrarlos, sería mejor para todos.

Mientras corría, ví que Shift ahora volaba a mi velocidad, a sólo unos metros de distancia, me miraba a los ojos con una sonrisa, claramente ya no estaba cegada. Levantó sus manos, esperaba un hechizo así que conjuré mi burbuja reflectora para devolverle lo que sea que me lanzara, sin embargo lanzó el hechizo al suelo alrededor nuestro, no pude devolver eso. Se engendraron muchos demonios en el acto, bajo nuestros pies, nos hicieron caer al suelo.

Estaba lista para jugarme, era todo o nada, tenía que realizar una explosión sagrada que abarcara el área en dónde nos encontrábamos, un hechizo enorme que no dañe a mis amigos pero sí a los demonios. Nunca había realizado antes algo así, pero podía intentarlo, y sonaba factible. Empecé a concentrarme mientras la batalla explotaba a mis alrededores.

Algo interrumpió mi concentración, un zumbido poderoso que se intensificaba. Condena venía a una velocidad increíble, algunos alumnos se dieron vuelta y intentaron atacarla inúltilmente, ella los mató con demasiada facilidad, cuando llegó a mí, lanzó un espadazo hacia mi cara que intenté esquivar, casi con éxito, sentí, casi en cámara lenta, como su espada cortaba parte de mi ceja (mis ojos estaban fuertemente cerrados), el corte seguía por mi mejilla, sentí como si mi ojo hubiese estallado. Caí al suelo, el dolor no me dejó hacer nada más que quedarme tirada y esperar a que me mate por fin, pero después de unos segundos, no me había vuelto a atacar, intenté abrir mis ojos. Mi ojo derecho se abrió sin problemas, pero intentar abrir el izquierdo fue un dolor incluso más intenso que el del corte, no podía ver absolutamente nada y esperaba que fuera por la sangre agolpada.

Nadie me atacaba, Condena parecía estar peleando contra Xheilie y Cid, no me molesté en ver a los otros, sólo me senté contra la pared. Intenté usar mis hechizos de sanar en mi ojo, pero no funcionaban bien, seguía sin poder ver.

Entonces apreté mi pobre herido ojo con mucha fuerza, lo hundí fuerte dentro de mi cabeza y me aseguré que la herida estuviera cerrada y apliqué el mejor hechizo que pude disparar de mis dedos. El dolor me hizo llorar aunque mi cara estaba demasiado llena de sangre para que se notara. El corte dejó de sangrar, abrí mi ojo y petaneé un par de veces, veía muy borroso pero parecía funcionar.

Bañada en mi propia sangre, regresé a la batalla, tuve que cerrar mi ojo izquierdo porque solo me confundía. Ví como Condena comenzaba a cortar a Argos por la mitad de la cintura, él se transportó en el acto, solo espero que a donde sea que fue, haya llegado en una pieza... literalmente.

20.2.08

Pérdidas. Parte I

No voy a contarles toda la historia, porque ya la conocen, pero sería justo que les cuente lo que sucedió mientras ustedes no estaban.

Volvíamos de nuestra pequeña... “excursión” a Belzia. Claramente no fuimos muy silenciosos, en especial con ese asunto de los barcos jugernautas, creo que fue ahí cuando sentí la presencia por primera vez. Aunque era muy débil y no quería alarmar a nadie, además había sentido tantas cosas en Belzia que ya no sabía qué era real y qué solo un reminescente del accidental viaje.

Me conocen hace algunos meses, soy una chica bastante paranoica, por eso llevo siempre un arsenal de hechizos instantáneos, botellas de pociones, ether, un maso de piedra y una pelotita anti-stress que, en pocos casos, logra evitar que mi otra personalidad tome el control.

Después de tanto tiempo, llegamos a Xhy Garden una vez más, fue una larga tarde combatiendo acólitos o demonios o lo que sea que fuesen esos encapuchados, seguido por una noche de poco sueño y una serie de planes para finalmente infiltrarnos en un barco del ejército enemigo que nos llevara a casa, sólo para terminar involucrados en una guerra naval. No sé qué decir, mis sentidos estarían afectados por tanto tumulto y decidí ignorarlos. Cuando llegamos al Garden, sabía que algo andaba mal, como maga blanca notaba las presencias de una armada de demonios acercándose. Pero era débil y preferí ignorarlo y pensar que se debía a mi paranoia.

Qué equivocada estaba.

Todos ustedes fueron a ver a Cid, al parecer había algo mal con él. Tan ocupados estaban con él que no se dieron cuenta que la barrera había caido y los demonios entraban al Garden mientras los alumnos intentaban repelerlos. Pero el tiempo nos enseñó que la verdadera batalla es la que combaten los héroes, los demonios eran solo una distracción ¿Dónde estaban los héroes?

Mis hechizos sagrados eran terriblemente efectivos contra los demonios, pero estaba desperdiciando mucha energía en ellos, no era donde debía estar. Pude ver a algunos de mis compañeros peleando. Smoky y Flatley con sus lanzas saltaban para todos lados, llevandose un demonio con cada salto. El enorme Botto blandía su garrote mientras los demonios volaban de a docenas. Una explosión llamó mi atención, en el segundo piso el director estaba disparando con un lanzamisiles hacia los demonios voladores.

“¡Flatley! ¡Llevame arriba!” Le grité al burmeciano, él me tomó de la mano y, con ayuda de su lanza, saltó los 20 metros sin dificultad. La atención de muchos de los demonios voladores se concentró en el punto donde Flatley me dejó, él y Titus el monje combatieron a los pocos que se acercaron a pie. La arquera viera Xheilie lanzaba certeras flechas que tumbaban del aire a los demonios con efectividad mientras el pequeño Glorfindel lanzaba sus shurikens. Todavía no había señales de los verdaderos héroes, en ninguno de los dos bandos. Hasta que apareció Riogo, por fin. “¿Qué está pasando?” preguntó rudamente mientras se acercaba corriendo entre el tumulto. “Nos invaden de nuevo” Gritó Glorfindel. Riogo levantó su pistola automática y empezó a disparar rápidamente hacia los demonios que venian volando. Ni uno quedó vivo.

Entonces apareció otro héroe, desgraciadamente, del otro bando. El techo se rompió y entro como una flecha, con su cuerpo vendado y sus enormes espadas. La desgraciada de Condena. Cayó con fuerza al suelo y por un momento todo se quedo quieto, mientras ella buscaba algo con la vista. Nos encontró, miró unos segundos mientras el ruido de la batalla reanudaba, saltó hacia nosotros con esa odiosa sonrisa diabólica, y fue Glorfindel el que se interpuso en su camino.

No duró mucho, de hecho, no duró nada, de una estocada atravesó el cuerpo del pequeño moogle y lo deshechó hacia atrás como si se tratara de un pedazo de basura traido por el viento, y cayó los dos pisos hacia el suelo. Miró a Xheilie, supe que se habían enfrentado antes y la viera la había humillado y había vivido para contarlo. Antes de que atacara, resonó un grito que no me parecía familiar, pero al parecer a Condena sí, porque dio media vuelta y se adentró a un pasillo del cual venía el grito. Corrí atrás de ella.

Lo primero que ví fue a Shara Finx salir volando por los aires hacia la misma caida que Glorfindel, pero decidí darle más importancia a lo que sucedía adentro del pasillo. El grito había provenido de otra de los héroes demoníacos, Shift, más adentro en el pasillo se encontraban el capitán Gemini, Cid y Steiner, quién estaba tirado en el suelo sangrando. Shift comenzó a volar, tomando de la mano a Condena, y ambas salieron del pasillo, seguidas por el capitán y Cid. Me acerqué a Steiner y puse mis manos en su espalda para curarlo. Le habían disparado, ¿Habría sido Cid o el capitán? ¿o tal vez Riogo?

Steiner ni siquiera me miró e intentó salir corriendo atrás de los otros dos, lo seguí. Por algún motivo tanta excitación estaba despertando a mi otra personalidad. Traté de detenerlo. Solo imaginarla lanzandose como una suicida hacia los demonios me hizo temer. Me senté en el suelo y empecé a morder mi pelotita anti-stress. Al parecer Condena se dirigía al director mientras Shift flotaba en el medio del aire y conjuraba algo. Pude ver a Riogo intentando atacar a Shift con una especie de daga, luego mi vista se empezó a nublar, intenté calmarme. Luego ví cómo Condena atravesaba a Xheilie con su espada y la dejaba caer. En ese momento se apoderó de mí.

Por unos segundos, dejé que mi mente se relajara, que descansara de tanto combate, pero me obligué a mí misma, con mucho esfuerzo, a despertar. Pero no podía moverme, estaba completamente paralizada. “Tienen que huir, Mawreen.” Me dijo el director, que estaba paralizado al lado mio. “Vayan a la enfermería y llévense a los Lynwood, ellos también deben estar lejos de los demonios.”.

“¡iaaaaaaaaa!” Shara Finx de alguna manera había logrado subir de nuevo, y en ese momento corría con su espada en alto, pisaba el borde de la baranda y saltaba hacia Shift. Su ataque no fue exitoso y el resultado fue una caída de 20 metros, pero hizo que la druida perdiera su concentración y de repente podía moverme de nuevo.





y me cansé de escribir.
stay tuned for part 2