Ahí estaba yo, con mi visión tan reducida, peleando en un pasillo por el cual deberíamos estar corriendo. Donde sea que miraras había demonios y waltzers, peleando contra cada vez menos alumnos, y la maldita Condena que nos estaba dando una buena paliza.
Volteé al escuchar un grito ahogado, el director estaba en el suelo, siendo agarrado de las piernas y morido por... ¡Los mismos alumnos del Garden! Esos que habían muerto en combate, ahora volvían como muertos vivientes para el equipo contrario. Obra de Jörn, si tuviera que adivinar.
"¡Cid!¡Mawreen!" Gritó él, pero nosotros dos estábamos tiesos, paralizados por el miedo, estaba siendo horriblemente mordido y nunca podríamos llevarlo a una iglesia a tiempo, no ibamos a poder evitar que se transformara en otro maldito zombie. Zombies... era lo único que faltaba, ¿No? Podrían haber entrado tres wyrms de hielo gigantes y no me hubiese sorprendido.
Cid miró a los alumnos, no lucían como zombies, lucían como personas, personas gravemente heridas, pero personas. Llevaban el uniforme del Garden y en sus ojos había humanidad. Era incluso más horrible que ver a un zombie putrefacto y sarnoso. Cid cerró sus ojos un momento y levantó su revólver, respiró hondo y apuntó hacia uno de ellos... ¡Bam!, le voló la cabeza... lentamente apuntó a otro... ¡Bam!... no fue algo rápido, ni algo agradable, Cid lentamente volvía a matar a todos nuestros compañeros muertos, una lágrima caía por su mejilla cada vez que disparaba. En un minuto, todos los alumnos estaban tirados en el suelo, destruídos. El director, con mucha dificultad, se puso de pie.
"Cid... sabés lo que te voy a pedir..." Dijo el director, mirándolo fijamente a los ojos.
"¡No! ¡Jamás! ¡No voy a hacer eso!" Gritó él, tan fuerte que supuse que Shift y Jörn estarían mirándolo como una telenovela.
"Aceptalo... ya no tengo salvación." Dijo suavemente, luego tosió con fuerza.
"No diga eso, señor, lo llevaremos a una iglesia y lo recuperarán, ya verá." Se mentía Cid.
"Cid... nunca llegaríamos, lo sabés... empiezo a perderme, una nueva conciencia va a apoderarse de mí..." Exclamó el director más asustado.
"Combátala, usted puede..." Cid ya no sabía que decir.
"Cid Summer. Quiero morir siendo yo mismo y no un maldito muerto viviente, ya le avisé a los otros Gardens de la invasión, mi Garden no existe, mi rol terminó, al menos quiero morir con algo de dignidad."
Ambos quedaron en silencio, finalmente Cid dijo
"¿Dónde?"
"Solamente funciona si es en la cabeza, lo sabés" Dijo el director.
Levantó su arma, su mano temblaba tanto que temía que iba a disparar a cualquier lado. Lloraba, y yo también lo hacía.
"Cid, Mawreen, su misión es más grande, no sólo tienen que llevarles la nave, ustedes dos tienen que sobrevivir y ayudar a terminar esto, tienen el potencial. Ha sido un placer trabajar con ustedes, aunque haya sido por tan poco tiempo."
"Ha sido un placer trabajar con usted, director." Dijo Cid entre sollozos, su mano dejó de temblar, apuntó con firmeza a su frente y disparó. Nos quedamos en silencio, aunque fue sólo un instante, todavía estábamos en guerra, y un grito llamó nuestra atención.
Titus estaba en el suelo, Shift había adoptado su forma de mantis gigante y estaba apuñalando al monje repetidamente con sus enormes guadañas. Con cada impacto Titus pegaba un grito que no creo que alguna vez olvide, era horrible. Xheilie abandonó su combate con Condena de inmediato y lanzó una flecha hacia el insecto gigante, impactó directo en su cuello y retrocedió, ella y Botto fueron hacia Titus, dejándo a Condena contra Flatley y algunos inexpertos alumnos.
Titus estaba muerto, definitivamente, cuando ellos dos se acercaron no tuvieron que fijarse dos veces para saberlo. Xheilie cayó de rodillas, parecía devastada. Botto en cambió rugió algo intraducible, pero parecía provenir del mismo infierno, y se abalanzó contra la mantis gigante, sin su garrote, solo golpeándola con sus enormes puños, el insecto cayó y Botto siguió golpeando, retomó la forma de mujer, la forma de Shift, pero eso no detuvo al salvaje Seeq que había perdido a su mejor amigo, siguió golpeando a la maldita y me encantó verla sangrar.
Estuve algunos segundos alucinada con eso, hasta que decidí mirar que pasaba con Condena. Para mi horror, vi a Flatley en el suelo sangrando, junto a cinco alumnos en el mismo estado, pero no ví a la perra. Volteé.
Lo primero que ví fue un demonio horrible, agarró mi mano derecha y tironeó, haciéndome soltar mi mazo, hice fuerza para soltarme, pero no pude, era más fuerte. Entonces sucedió...
Fue Condena, fue esa maldita perra, fue la maldita mujer monstruo con sus espadas gigantes. Pasó volando como un rayo y fue tan rápido que ni lo sentí, ¡zas!, pero al segundo empezó a brotar sangre y el dolor era incomparable. Empecé a gritar mientras veía dónde terminaba mi brazo y empezaba una cascada de sangre. Y ese maldito demonio tenía el resto de mi brazo y comenzó a devorarlo, caí al suelo, no tenía mucho más que hacer, era demasiado dolor.
Me senté en el suelo e intenté no ser presa del pánico, lo que parecía una tarea imposible. Conté hasta 10... hasta 20... hasta 50... hasta 100. Apreté con fuerza el muñón y concentrándome todo lo que pude, lancé sobre ese punto el mejor hechizo de curación que logré. Al menos el muñón dejó de sangrar. Retomé aire y me puse de pie, conjuré un hechizo sagrado para liquidar al demonio y recuperar mi brazo, pero estaba arruinado, el demonio había comido bien... era inútil.
Perra, iba a conjurarle un artema, no me importaba quién estuviera cerca,miré hacia su dirección. Cid estaba tumbado en el suelo, tenía unas heridas importantes, lo mismo con Xheilie. Condena se dirigía a Botto, quien estaba empezando a cansarse de golpear a Shift. En cuanto vi mi oportunidad, canalicé toda mi energía en un último artema, fue una hermosa explosión de luz blanca.
Cuando la luz desapareció, Condena parecía molesta, y algo adolorida, miró hacia los costados, Cid estaba de pie, Xheilie había desaparecido, Condena me miró, pero no hizo nada, solo sonreía. “¡Mawreen, abajo!” Gritó Cid entonces, y no dudé en hacerle caso, me tiré al suelo mientras una bola de fuego enorme pasaba sobre mi cabeza, el hechizo siguió su curso, Condena lo esquivó con facilidad e impactó en una pared lejana. Cid tiró tres tiros que pasaron muy cerca mio, al maldito mago Jörn que al parecer estaba atrás mio. Corrió hacia esa dirección.
Condena se acercaba a mí, ya no sonreía, yo estaba exhausta, no podía hacer más nada, estaba a su merced. Se acercaba caminando muy tranquila la perra, creo que nunca me alegró nada en la vida como ver como una katana salía de entre sus pechos, luego se retraía y volvía a apuñalarla en el abdomen. Xheilie saltó entonces de atrás y la agarró de los brazos, pateó la espada, que se insertó más adentro. Soltó sus brazos y agarró su cabeza, ¡Krack!, su cuello se quebró con un ruido hermoso, su cabeza terminó mirando sus espaldas, mirando la terrible y letal ira de la viera directamente a los ojos.
Xheilie saltó hacia mí, esa fue mi primera impresión, en realidad se dirigía hacia el mago. Cuando pasó por al lado mio pude ver el frenesí en sus ojos, ya no era ella misma. Cuando me di vuelta, Xheilie ya tenía al mago contra el suelo, mientras Cid vaciaba su cargador en él, luego recargó y volvió a vaciar el cargador, recargó nuevamente, pero miró al mago deshecho en el suelo y guardó su arma.
Algunos alumnos se acercaron a nosotros, todavía quedaban muchos demonios. Cid tenía muchos cortes y Xheilie estocadas importantes, ambos parecían estar en estado crítico. Los alumnos también estaban heridos.
Nos disponíamos a seguir adelante, estábamos cerca del hangar, Botto estaba más adelante sobre Shift, que no respondía, una oleada de demonios vino de esa dirección, Botto peleó pero no pudo sacárselos de encima, se movía torpemente para todos lados, retrocedió hasta apoyarse contra la baranda, la cual cedió ante su peso y cayó junto con todos los demonios. Fue una larga caida, y no nos atrevimos a mirar, pero el sonido fue horrible.
Avanzamos lentamente, todos carecían de movilidad y yo de energías para curarlos, cuando pasamos por al lado de Condena, Cid disparó cuatro veces a su cuerpo inerte, hizo lo mismo cuando pasamos por al lado de Shift.
Llegamos al hangar, subimos a esa nave que ustedes vieron, Cid dijo que tenía una idea de cómo pilotear, despegamos sin problemas. En la nave estábamos Cid, Xheilie, cinco alumnos y Glorfindel, o, mejor dicho, el cuerpo de Glorfindel que estaba muerto hace un tiempo ya, pero lo encontré en el camino y pensé que por lo menos podría tener un entierro digno.
No todo termina ahí, nos encontrábamos nosotros tres en la cabina y los alumnos entraron algo raros... a Cid no le costó darse cuenta de lo que sucedía y esta vez no lo dudó antes de ponerle un balazo en la cabeza a cada uno de ellos. Su mano temblaba, su ropa y el suelo estaban cubiertos de sangre... Xheilie se movía muy poco, había perdido demasiada sangre y creo que los dos tenían órganos dañados, Cid se desmayó al volante y la nave impactó contra el suelo, fue ahí cuando ustedes nos encontraron. Nos cargaron a mí y a Xheilie y nos llevaron afuera de la nave. Luego salieron Riogo y Steiner de la cabina, sin Cid, dijeron que se quedó sólo, con el revólver listo por si pasaba algo.
Bang. Todos sabíamos qué había pasado, pero nadie sabía por qué. Tal vez Cid sabía que sus heridas estaban muy mal y, al igual que Xheilie, no ibamos a poder salvarlo. Tal vez no pudo soportar la culpa por haber tenido que acabar con el director y todos esos alumnos. Tal vez se sintió culpable por confiar en Shift, que había tomado la forma de Eve... Eve... me gusta pensar que se reunió con ella ahora... estoy seguro que ellos están arriba mirando. Cid e Eve, felices juntos, alentándonos, con Botto y Titus, que combaten eternamente, con Glorfindel y Cherubael, que se están divirtiendo juntos una vez más, con Xheilie y Flatley, con el sabio Argos, con Charlie Lynwood, el director Morrow, el director Robbins, todos los alumnos y graduados de Theed y Xhy que cayeron en las invasiones. Quiero creer que todos ellos confían en que terminemos esa misión, que su muerte no haya sido en vano, que todas estas pérdidas valgan algo, que cuando un día nosotros lleguemos a ese reino, lo hagamos sonrientes y victoriosos y podamos decirles que fue gracias a ellos que el imperio cayó, que los demonios volvieron de donde salieron y la tierra está en paz una vez más.
POR FAVOR INSERTE EL CD 3 y PRESIONE "X"
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Hace 3 años