entonces me siento a escribir, y no sale nada.
"Che, ¿tu blog murió?" me preguntan, y yo les digo que no, pero no me sale nada. Por ahí no estoy inspirado, o por ahí estoy haciendo algo mal.
Entonces cambio de marca de galletitas para el desayuno, y en vez de café solo, lo empiezo a tomar con azucar. Pero es lo mismo, a la tarde no me dan ganas de seguir lo que empecé, o escribo dos líneas y las borro.
Entonces cambio de música, siempre cambio de música. Porque el jazz me rompió las bolas, porque Sigur Rós me lleva siempre al mismo punto, porque Radiohead me desconcetra, porque Lou Reed me da ganas de meter un travesti en el cuento. Al final, termino escribiendo en silencio, aunque siempre hay alguien viendo tele cerca y me llega el ruido, así que pongo música para tapar, pero el jazz me rompió las bolas y Radiohead me desconcentra.
Entonces cierro la puerta y me siento derecho, suspiro fuerte y digo "bueh", empiezo a tirar palabras y las borro, de vez en cuando queda algo.
Después me pongo a pensar en otro cuento que podría empezar, porque seamos sinceros, esto de Ekaterina es una mierda... no porque sea infantil, todo bien con lo infantil, pero el mensaje que quiero dejar ya está re quemado, es el de Alicia, el del Laberinto del Fauno, el de MirrorMask, el de Final Fantasy T.A.
Después le voy a terminar pidiendo perdón a Ekaterina por lo que dije, lo dije sin pensar, sos un buen cuento, mirá cuando hagamos la película, la banda sonora la va a hacer Keane, yo me encargo, también me encargo de que a Ekaterina NO la interprete Dakota Fanning.
Entonces me cacheteo, me pasa siempre, desvarío, volvé al tema gil, estás tratando de escribir, en Dakota Fanning pensá en otro momento. De nuevo empiezo un poco, no hay un tren de ideas, no planeo que va a pasar después, sólo me concentro en el párrafo. Suena el teléfono, la puta madre, voy, atiendo, obviamente no era para mí, ¿quién me va a llamar? vuelvo y releo la media oración y no tiene sentido... ¿qué era lo que iba a escribir? ya me olvidé.
Mensaje de texto mientras escribo, suena tan fuerte que es difícil de ignorarlo, lo respondo y trato de regresar a la línea de pensamientos, pero ahora me intriga la respuesta al mensaje, además ya se me fue todo de la cabeza, de nuevo.
Después hago un punto y aparte y me quedo mirando para el costado, para la ventana, no es que quiera ver por la ventana o algo así, es que de ahí viene la luz y mi mirada va para allá instintivamente, y en vez de pensar cómo seguir la historia, lo único que hace mi cerebro es decir "¿qué puedo escribir?... ¿qué puedo escribir?... ¿qué puedo escribir?"
Miro para el otro costado, respiro hondo de nuevo... ¿qué puedo escribir? empiezo a pensar ¿quién va a leer esto? pero antes que pueda ponerme a pensar, entra mi madre a decirme que haga algo o algo así, le digo que sí sin prestarle atención y cierro la puerta. Al pedo en realidad, porque no escribo nada después de hacerlo.
Me estiro, bostezo, siempre duermo tan poco, pero para mí es imposible dormir la siesta, acostarme temprano tampoco es una posibilidad... cachetada. ¡A escribir!
Usualmente termino el párrafo y cierro todo con un apagado "ya fuee", y por unos días no abro el archivo
y veo el link a mi blog en mi firma del foro y entro al blog, qué inactivo que está, pero ¿qué puedo escribir?
Voy a hacer una entrada sobre un post en el blog. Sobre cómo hago para escribir una entrada, así tipo como en Adaptation, la de Charlie Kaufman. Me siento y me pongo a escribir, y me pasan todas las cosas, suena el teléfono, me llega un mensaje, entra mi vieja y Radiohead me desconcentra.
Edición 1: aprieto el botón "publicar entrada" sin releerlo, una vez que está posteado lo releo y encuentro errores de tipeo que no deberían estar ahí, entonces hago la primera edición.