8.12.08

Time will turn us into statues, eventually

Está bueno poder poner carita de que está todo bien y seguir nomás. Casi hasta logro convencerme de que lo está...

30.11.08

Uy no

Está re choripanero mi blog

Debería ponerme las pilas antes de que se vuelva decadente

(sí, fue un chiste haciendo referencia a la banda)

29.11.08

Frankly, Mr. Shankly

A veces soy demasiado honesto

Perdonenme, las mentiritas blancas no me salen siempre

26.11.08

Viniste

Viste

Venciste




felicidades, la victoria es tuya

19.11.08

Undone

Creo que lo sabés

Cuando te fuiste, me rompiste un pedazo

Y cada vez que lo coso y siento que ya está, hago un movimiento brusco y se rompe de nuevo

Si sigo así, me voy a quedar sin hilo

Igual, no vuelvas, ya rompiste suficiente

15.11.08

Máscaras.

Soy adicto a mis máscaras?

Nunca me consideré adicto a nada. Solía tomar mucho café pero lo superé sin problemas, sí, tomo bastante, pero puedo pasar semanas sin probar un trago (y lo hago), también juego mucho, pero no creo que llegue a considerarse adicción.

Pero cuando estoy ahí y soy otra persona, y simplemente me desconecto de todo, cambio mi personalidad, mis valores. Uso una máscara diferente según la persona con la que hablo. Es difícil, no siempre se tiene una máscara para la ocasión y hay que estar pintando una vieja o agregándole cuernitos.

Y mientras más escribo más me voy dando cuenta lo importante que son estas máscaras para mí, cómo se sorprenderían algunas personas viéndome llevando una máscara con la que nunca me vieron antes. (Porque a veces me las cambio tanto que me olvido y me termino poniendo la máscara de gacela en la convención de leones)

Sería terapéutico agarrar todas las máscaras y tirarlas al incinerador, quemar todos esos bigotes, lentes, cuernos, tetas, libros anchos, antifaces, celulares y horas de gimnasio. Pero, a esta altura, sería más fácil saltar de cabeza al incinerador.

11.10.08

La historia de Obito

Mirá, vuelvo a escribir historias

Obito era un nene que ya era grande, y era medio boludo,

Obito estaba conciente del fracaso que era su vida y realmente quería irse a la mierda y dejar todo lo que conocía atrás, incluso a sus amigos que tanto estimaba,

Pero al ser un fracaso total no podía cumplir su anhelo de cambiar. Temiendo tanto al cambio que un cambio de carrera ya le parecía algo mayor.

El asunto es que Obito murió viejo, solo y triste, escuchando David Byrne con una botella de whisky barato. Fin.


Esto concluye un outburst emo.

19.9.08

Twenty Four Hours

A veces me pregunto cómo es llegar ahí
Te cambia? O seguís siendo la misma persona?
Hay que ser realmente especial para llegar?
Saber que todos están cantando tus canciones,
qué tipo de presión pone eso sobre tu creatividad?

y qué es lo que pasa por la cabeza de esos genios?
pensarán lo mismo que nosotros? en viajar fuera de la urbe,
en que están engordando, en qué ganas de darle a Jessica Alba


o por ahí su mente funcione de una manera completamente diferente
osea, no me imagino qué pensarían David Byrne o Brian Eno para escribir canciones así
Pero seguro pensaban en... algo más allá de mi comprensión

pero sí que tenían problemas como nosotros
algunos, bah
o peores

Qué se yo, supongo que no lo voy a saber nunca



"I never realised the lengths I'd have to go,
All the darkest corners of a sense I didn't know.
Just for one moment, I heard somebody call,
Looked beyond the day in hand, there's nothing there at all.

Now that I've realised how it's all gone wrong,
Gotta find some therapy, this treatment takes too long.
Deep in the heart of where sympathy held sway,
Gotta find my destiny, before it gets too late."

Cantaba Ian Curtis, a quien me dieron ganas de retratar


Perdón Ian, no soy digno

9.9.08

Aviso de clausura por apocalipsis

El staff del blog lamenta informar que, llegase a suceder mañana, miercoles 10 de septiembre, a las 4 AM (horario de argentina), la destrucción del mundo como lo conocemos, nos veremos obligados a descontinuar este espacio debido a la desmolecularización de los escritores.

Llegase dicho armagedón a evitarse, el blog continuará con su actualización habitual (la cual es pobre y esporádica).

31.8.08

Joker dicta, Otelo escribe.

y es así, pasa que a Joker no sé si le siguen gustando los cuentitos, porque dejó de dictar un día y se aventuró a probar otras cosas que no llegaron a ningún lado.

Paf, le damos una cachetada a Joker a ver si quiere dictar algo y dice "hey, no me jodas", qué le pasó? Vamos man, mandate otro de Ekaterina! o hacemos uno a lo Tarantino, "pero nooo, dejá de aburrir a la gente con eso"

Y entonces man? Vamos a escribir lo primero que se nos viene a la cabeza? ya hay demasiados blogs de esos. Pero bueno, es lo que hay, sino lo dejamos muerto otro par de meses, pero la posta es que estás aburrido y querés escribir un toque.

Y dale, vamos a hacer eso. Vamos a desacrar el blog de cuentos y hacer más de esa caca reflexiva o medio colgada que en realidad no le gusta a nadie. Igual a nadie le gustan los cuentos de todas maneras. Joker dicta cualquier cosa y Otelo escribe entonces, para terminar de una vez y ponerse a jugar. Funk se rie y les dice nerds. El Gordo Mentiroso pretende interés y Camy se mantiene ofuscada, nadie la llamó todavía.

Por cierto, no tengo absolutamente nada contra ellos, pero no, no soy gay. Sólo para que se saquen la duda.

26.5.08

un post en el blog

entonces me siento a escribir, y no sale nada.

"Che, ¿tu blog murió?" me preguntan, y yo les digo que no, pero no me sale nada. Por ahí no estoy inspirado, o por ahí estoy haciendo algo mal.

Entonces cambio de marca de galletitas para el desayuno, y en vez de café solo, lo empiezo a tomar con azucar. Pero es lo mismo, a la tarde no me dan ganas de seguir lo que empecé, o escribo dos líneas y las borro.

Entonces cambio de música, siempre cambio de música. Porque el jazz me rompió las bolas, porque Sigur Rós me lleva siempre al mismo punto, porque Radiohead me desconcetra, porque Lou Reed me da ganas de meter un travesti en el cuento. Al final, termino escribiendo en silencio, aunque siempre hay alguien viendo tele cerca y me llega el ruido, así que pongo música para tapar, pero el jazz me rompió las bolas y Radiohead me desconcentra.

Entonces cierro la puerta y me siento derecho, suspiro fuerte y digo "bueh", empiezo a tirar palabras y las borro, de vez en cuando queda algo.

Después me pongo a pensar en otro cuento que podría empezar, porque seamos sinceros, esto de Ekaterina es una mierda... no porque sea infantil, todo bien con lo infantil, pero el mensaje que quiero dejar ya está re quemado, es el de Alicia, el del Laberinto del Fauno, el de MirrorMask, el de Final Fantasy T.A.

Después le voy a terminar pidiendo perdón a Ekaterina por lo que dije, lo dije sin pensar, sos un buen cuento, mirá cuando hagamos la película, la banda sonora la va a hacer Keane, yo me encargo, también me encargo de que a Ekaterina NO la interprete Dakota Fanning.

Entonces me cacheteo, me pasa siempre, desvarío, volvé al tema gil, estás tratando de escribir, en Dakota Fanning pensá en otro momento. De nuevo empiezo un poco, no hay un tren de ideas, no planeo que va a pasar después, sólo me concentro en el párrafo. Suena el teléfono, la puta madre, voy, atiendo, obviamente no era para mí, ¿quién me va a llamar? vuelvo y releo la media oración y no tiene sentido... ¿qué era lo que iba a escribir? ya me olvidé.

Mensaje de texto mientras escribo, suena tan fuerte que es difícil de ignorarlo, lo respondo y trato de regresar a la línea de pensamientos, pero ahora me intriga la respuesta al mensaje, además ya se me fue todo de la cabeza, de nuevo.

Después hago un punto y aparte y me quedo mirando para el costado, para la ventana, no es que quiera ver por la ventana o algo así, es que de ahí viene la luz y mi mirada va para allá instintivamente, y en vez de pensar cómo seguir la historia, lo único que hace mi cerebro es decir "¿qué puedo escribir?... ¿qué puedo escribir?... ¿qué puedo escribir?"

Miro para el otro costado, respiro hondo de nuevo... ¿qué puedo escribir? empiezo a pensar ¿quién va a leer esto? pero antes que pueda ponerme a pensar, entra mi madre a decirme que haga algo o algo así, le digo que sí sin prestarle atención y cierro la puerta. Al pedo en realidad, porque no escribo nada después de hacerlo.

Me estiro, bostezo, siempre duermo tan poco, pero para mí es imposible dormir la siesta, acostarme temprano tampoco es una posibilidad... cachetada. ¡A escribir!

Usualmente termino el párrafo y cierro todo con un apagado "ya fuee", y por unos días no abro el archivo

y veo el link a mi blog en mi firma del foro y entro al blog, qué inactivo que está, pero ¿qué puedo escribir?

Voy a hacer una entrada sobre un post en el blog. Sobre cómo hago para escribir una entrada, así tipo como en Adaptation, la de Charlie Kaufman. Me siento y me pongo a escribir, y me pasan todas las cosas, suena el teléfono, me llega un mensaje, entra mi vieja y Radiohead me desconcentra.

Edición 1: aprieto el botón "publicar entrada" sin releerlo, una vez que está posteado lo releo y encuentro errores de tipeo que no deberían estar ahí, entonces hago la primera edición.

17.5.08

Insectos

Publicado en Art In The Crackhouse el 2do de Enero, lo republico acá para darle un poco de vida mientras termino de escribir lo que empecé

Salió con su cámara como todos los días. El parque le daba la bienvenida una vez más con un clima perfecto, el cielo estaba despejado, el día era cálido y el viento soplaba suavemente. Se agachó y revisó cautelosamente el césped, apartó algunas plantas con las manos en busca de algún espécimen. Avanzó lentamente, un hormiguero llamó su atención, pero no era nada nuevo, había fotografiado muchos antes. A pocos centímetros del hormiguero vio un escarabajo rojo paseando tranquilamente, sus alas sobresalían ligeramente de su tórax y su cabeza estaba decorada por un majestuoso cuerno.

Preparó su cámara, enfocó cuidadosamente al insecto, esperando que refleje el sol con su armadura escarlata. Cuando encontró la toma perfecta, presionó el botón para disparar, pero una sombra pasó por instante en frente de ella. Cuando miró nuevamente, el hermoso insecto ya no estaba ahi. Se irguió y tomó asiento en un banco cercano, observando la fotografía que había tomado. Una abeja se posó en su brazo, la espantó con cuidado de no herirla. La pantalla de su cámara mostraba un pájaro negro, atrapando al escarabajo con unas zarpas que parecían detalladas estructuras de madera. Su plumaje reflejaba un color azulino y sus ojos no expresaban nada, y a la vez decían miles de cosas.

Los minutos pasaron y ella se perdió en la pequeña pantalla de su cámara. Usualmente se hubiese enfurecido, como amante de los insectos el ataque al escarabajo le hubiese parecido atroz. Pero había algo en esa foto,el borrón de movimiento, el ave zurcando el plano como un relámpago oscuro, la perfecta atrapada a su víctima. Presionó el botón de su cámara para volver a ver sus fotos anteriores. Sus queridos y preciosos bichos capturados en su hábitat, las adorables antenas, la estructura tan intrincada, su inquebrantable voluntad de realizar día a día la labor necesaria para sobrevivir. Luego volvió a la espectacular captura del ave de presa, al ver esa imágen, todos sus trabajos anteriores se volvieron carentes, insípidos, aburridos. De sus quince años de vida, había dedicado los últimos seis o siete a los insectos, le fascinaban. Pero esa foto era lo mejor que había sacado, y quería más.

Sacó de su bolsillo su teléfono celular. Su plan era alejarse un poco de la civilización y buscar más animales salvajes en acción. Revisó sus contactos para ver quién la acompañaría en su aventura. Llegó al final de la lista sin encontrar a nadie con quien realmente tuviera ganas de compartir el momento, así que decidió ir sola, le escribió un mensaje de texto a su madre: "m qedo a comer d clara. bsos".

Fue a la terminal de colectivos a decidir a dónde quería ir y averiguar como hacerlo. Decidió ir a la zona rural al sur, estaba a solo una hora en colectivo y esperaba encontrar algo interesante. Se sentó en el colectivo y echó su cabeza hacia atrás. Empezó a imaginar las fotos que sacaría ese día, un zorro escurriéndose entre la maleza, una bandada gigante de patos haciéndo formas increíbles en el cielo, los vanos intentos de un mono intentando comer de un panal de abejas. Dejó que su imaginación vagara y eventualmente se encontraba en una galería de arte, donde sus fotografías eran expuestas y ella se reia minetras recibía halagos de tanta gente. Su sueño diurno fue interrumpido por la aguda melodía proveniente de su teléfono. "OK" había respondido su madre.Finalmente llegó a una zona menos urbanizada, le pareció un buen lugar para bajar del colectivo.

Empezó a caminar por unos pastizales abandonados, con su cámara preparada. Una abeja se posó en su brazo, la golpeó despacio con un dedo para que se vaya. Avanzó prestando atención a los detalles, esperando que algo apareciera, que algo se moviera. Divisó a lo lejos un animalito marrón y se acercó mientras encendía su cámara. Era un pequeño topo que se asomaba de su madriguera. Se acercó lentamente y consiguió enfocarlo bien, pero esperaba que hiciera algo antes de disparar. El topo miró a los costados y se adentró en su hoyo. Sin haber tenido la posibilidad de fotografiarlo, maldijo para sus adentros y se sentó en el suelo esperando a que vuelva a salir. Pero pasaron varios minutos y no hubo noticias del mundo subterráneo. Se levantó y siguió adelante.

Encontró una especie de pequeño pantano, mientras se acercaba vio un sapo bastante grande que de un rápido movimiento extendió su lengua para atrapar a un insecto cercano. Esa era la toma que buscaba. Se acercó un poco al sapo y se arrodilló, activó el zoom de su cámara, pero el foco no era bueno y decidió acercarse un poco. Lo contempló mientras reposaba en una hoja. En la pantalla comenzó a titilar la señal de "batería baja". No se asustó, la aparición de la señal dejaba suficiente tiempo como para preocuparse. Mientras se concentró en la señal, el sapo volvió a estirar su lengua más rápido de lo que ella pudo reaccionar, realizó un movimiento rápido que asustó al animal y éste saltó pesadamente a la lodosa agua, salpicándola. Maldijo, esta vez sonoramente.

Se alejó malhumorada del pequeño pantano y se dirigió hacia donde creyó ver agua. Una abeja se posó en su brazo y ella la aplastó violentamente con su mano. El dolor que sintió era comparable a que alguien estuviera sosteniendo una brasa ardiente sobre su hombro y esta penetrara su piel y llegara a su carne. Gritó con fuerza y removió rápidamente el cuerpo muerto del insecto de su brazo, que empezó a sangrar levemente. Se le escaparon algunas lágrimas. Se sentó en el suelo y apretó su brazo con fuerza unos minutos. Después de un rato se levantó y siguió su camino. Llegó a un lago lleno de patos, nadando tranquilamente, graznando y sobrevolando el área. Preparó su cámara emocionada y empezó a buscar una buena toma.

Estuvo un minuto con la cámara en alto, enfoncando diferentes lugares, tratando de sacar algo en movimiento. Decidió ayudar al entorno levantando una gran piedra del suelo, arrojándola al lago. Los patos empezaron a volar en todas las direcciones, levantó su cámara, presionó el botón, pero el flash no se disparó. Mientras la lente se retraía, en la pantalla salió un mensaje diciendo "Battery low" y luego se apagó. Maldijo sonoramente una vez mas.

Empezó a caminar el camino de regreso. Vio una abeja en el suelo, la pisó con ganas.

2.4.08

Una noche en la plaza

Lucas y su hermano menor Ariel salían de un recital de una banda local, no fue nada impresionante, ni tampoco algo que no les haya gustado, fue un simple concierto. Lucas compró unos sándwiches en un mercado y pararon en una plaza camino a su casa para comer, era tarde en la noche y el lugar estaba desierto, se sentaron en un banco y hablaron de cosas sin importancia.

Después de un tiempo, Ariel dijo
- Mirá la hora, tengo que volver a casa, mañana me tengo que levantar temprano.
- Si mañana es sábado, ¿para qué te tenés que levantar?
- Le dije a Nahuel que lo iba a acompañar al centro, se quería comprar unas camisas.
- Siempre te andás moviendo por este chico Nahuel, ¿qué favores te hizo él a vos últimamente?
- Ninguno. Yo no le pido nada. Pero somos amigos.
- Así la gente se va a aprovechar de vos, ya tenés 17 años, Ariel, date cuenta que si vos le hacés favores a la gente y nadie hace nada por vos sos un boludo.
- Claro, porque vos lo sabés todo. Siempre me estás diciendo qué hacer, ¿no soy un boludo si te escucho a vos?
- No, porque yo soy más inteligente, serías un boludo si no me escucharas.

Ariel no respondió, le dio otra mordida a su sándwich. Le dijo a su hermano,

- Uh, tiene una aceituna, ¿la querés?
- Damela

Lucas tiró la aceituna que le dio su hermano al aire y la atrapó con su boca a la caida, apenas lo hizo, intentó toser, se estaba atragantando.

- Ariel... ayudame... me estoy ahogando – Se esforzaba para decir.
- ¿Y qué voy a hacer yo? Soy un boludo – Le respondió su hermano
- Dale estúp-... parate atrás mío y apretame el estómago... – Intentó decir algo más pero la toz se lo impidió.
- No sé, che, salvarte la vida es un favor grande, es mucho lo que me pedís, no hiciste mucho por mí últimamente como para que te haga un favor así.
Lucas parecía dispuesto a insultarlo de pies a cabeza, pero no le alcanzaba el aire.
- Bueno, Lucas, ¿qué querés que te diga?, fuiste un mal hermano, siempre tan egoista, creyéndote generoso con actos menores. No, la verdad no te ganaste que te salve, perdoname.
Ariel se puso de pie y se metió las manos en los bolsillos.
- Ah, y gracias por el sándwich.
Se alejó tranquilamente mientras su hermano se atragantaba en silencio hasta que dejó de retorcerse y quedó tendido sobre el banco de la oscura y desierta plaza.